Modernismo Vol. 2: Sistema Educativo

Esto a continuación es el producto de mis delirios utópicos por cambio social, tal vez, solo sea un rant prejuicioso de un estudiante frustrado por su rotundo fracaso académico y su enemistad con el estado actual del sistema educativo. La etiqueta de mediocre podría atribuirse para destituir mis palabras de toda crítica sustanciosa y estaría en cierta parte correcta pero, al final de cuentas, el objetivo es engendrar sentimientos de reflexión acerca del estado actual de las cosas, en este caso específico, el sistema educativo.

Por sistema educativo me refiero a toda la estructura organizada de principios, normas y procedimientos pedagógicos que rigen la manera en que se “educan” a las nuevas generaciones o, en lenguaje de joven con tendencias anarquistas, “albergue penitenciario” donde se instala el chip de funcionamiento social de cada cultura.

Las reglas del juego son simples, estudia, estudia mucho (con eso me refiero a memorizar), pon atención en clases, siéntate recto, no te hurgues la nariz, haz tu tarea, sigue las indicaciones del profesor y levanta la mano si tienes alguna duda – si es que la tienes, ya que “claramente” no hay nada qué cuestionar, niño mugriento.

Pruebas estandarizadas, espacios impregnados de tedio colectivo, desgana, un fetichismo por la memorización, docentes con cualidades somníferas y un desinterés en general por el conocimiento. Son algunas de las características más destacables de nuestro sistema educativo “contemporáneo”, un andamio inestable y defectuoso en el cual no se puede culpar a un solo responsable.

koren-shadmi-illustration-06.jpg

Algo tuvo que haberse deteriorado en alguna parte del proceso. Tal vez, es solo la acumulación de problemas en un sistema obsoleto incapaz de cuestionar sus propios métodos de aprendizaje.

Debe haber un culpable por la discrepancia existente entre palabras y acciones por parte del sistema educativo. Los diversos problemas abarcan desde la pérdida de fe en la institución como tal, la falta de prioridad por parte del estado, un mecanismo poco inclusivo, la presión descomunal por obtener un credencial de ser humano pensante y la sofocación de la curiosidad.

Han transcurrido dos siglos desde la revolución industrial y aun vivimos bajo el manto industrializado de la educación. Una sociedad moderna que se enorgullece por su capacidad de progreso pero al mismo tiempo sigue viviendo en el pasado.  Relegando un sector tan importante como la educación al descuido.

El acto de pretender aplicar la misma fórmula de aprendizaje para todos se convierte en la mayor incoherencia del sistema educativo. Este régimen pedagógico no toma en cuenta las diferencias  inherentes en la condición humana e intenta aplicar la misma prescripción médica para todos sus pacientes. 

Todo el mundo es un genio. Pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es estúpido”

Esta cita inspiradora a la cual no se sabe exactamente a quién atribuir alude al hecho que cada uno de nosotros tenemos un diferente mapa ontológico con el cual experimentamos el mundo. Diferentes aptitudes, intereses, perspectivas. Esto no significa que seamos incapaces de aprender un tema en específico, sino que los mismos rituales didácticos no funcionan con todos, dependiendo del campo de estudio y los intereses del estudiante las mecánicas deben cambiar si el objetivo es moldear seres pensantes capaces de sobresalir entre el ruido.

El problema principal es el hecho que solo un número reducido de estudiantes realmente están “aprendiendo”. La gran mayoría de la población estudiantil vive en un limbo de mediocridad, indecisión, nihilismo adolescente y hastío hacia el conocimiento. El acto de aprender se torna en una obligación tediosa. Los beneficios disminuyen a comparación del sacrifico que se demanda.

Al aumentar las expectativas y la presión conforme al rendimiento académico se empobrecen los resultados, el estudiante llega a resentir el conocimiento, el acto de estudiar se transforma en una aflicción, una tortura obligatoria ligada a la necesidad de obtener una medalla de honor al final del trayecto, un procedimiento inútil en el cual la única respuesta sensata es cumplir la condena con mala gana y ejercer el credo del mínimo esfuerzo.

La incongruencia se encuentra cuando la narrativa del sistema proclama formar individuos íntegros, especializados en un campo específico, capaces de ejercer trabajo como profesionales y funcionar como miembros productivos de la sociedad pero su misma cultura institucional está en contra de los valores intrínsecos al ser humano que instigan el florecer de sus facultades.

Una cultura de conformidad acompañada por una rutina de algoritmos establecidos, encargada de instalar el sometimiento como modus operandi. El individuo es condicionado a no pensar por su cuenta, omitiendo poco a poco su papel en el gran esquema de las cosas.

El jadeo de la creatividad transforma al estudiante en un tanque de pensamiento mediocre incapaz de generar un criterio o involucrarse en la toma de decisiones. Al suprimir la individualidad se engendra un espacio comercializado de individuos mecanizados que pueden ser desechados en cualquier momento, un ejercito de storm troopers repletos de conocimientos que pueden ingresar al mercado de sus respectivos nichos. Mi argumento no es que todo estudiante se convierte en un producto del sistema, sino que la mayoría bucea en esta complacencia aceptada.

machine-by-stefan.jpg

El enfoque está en la competencia, en ganar argumentos y no en la resolución de problemas, en destacar sobre las masas y obtener dinero, status o poder. El problema no es el contenido, sino la implementación. El sistema educativo convierte al estudiante en un número, su valor como ser social es encapsulado en el resultado de un examen arbitrario de múltiples opciones.

La fijación se convierte en memorizar conceptos, no en internalizar ideas. Dejando de lado cuestiones profundas que moldean nuestro pensamiento como seres íntegros que analizan el mundo que los rodea por la idea de que el único conocimiento necesario es el práctico.

Aquí hago un paréntesis para agregar que las pruebas estandarizadas me parecen útiles como método de evaluación colectiva pero su papel en la educación debe ser meramente diagnóstico.

El olvidarse del factor humano en una institución que principalmente trata con personas implica tener que responsabilizarse de muchas bajas en el camino. Hay quienes le sacan provecho a la experiencia y otros que solo despilfarran el dinero de sus padres y su tiempo mientras pretenden poner atención entre mensajes de texto y movimientos compulsivos de animal enjaulado.

No se trata de una epidemia de déficit atencional o algún padecimiento psicológico colectivo, es cuestión que ningún ser humano es capaz de soportar estar hora tras hora haciendo trabajo monótono sin quedarse dormido.

Aunque el orgullo altivo adolescente diga lo contrario y el problema ya no sea el despotismo, sigue siendo necesario aprender, ¿pero como llegamos a aprender hoy en día?

Somos animales que florecen cuando no hay un peso asfixiante aplastando nuestro deseo por expansión. Es necesario un ambiente fértil que incite el aprendizaje, donde exista la retroalimentación, la empatía, el contacto humano. Creando un clima de posibilidad que sea capaz de encender la chispa de curiosidad en el individuo, en la que no se obliga al estudiante a aprender, sino que se incita a que aprenda por su cuenta.

Las ideas son el marco de referencia de la realidad, sin una base de conocimientos sustancial el individuo no es capaz de afirmar su existencia personal en el mundo. El sistema debe involucrarse individualmente con el estudiante, instigar su curiosidad, estimular el amor al conocimiento, cultivar la creatividad, el pensamiento crítico, promover las humanidades, la colaboración.

Regresando un poco a la realidad donde los problemas se mantienen sin resolver y las soluciones por mejora tienden a estar alejadas de lo posible. Esta solución de adaptar un sistema educativo más inclusivo y humano no se queda en un reino utópico con un castillo volador y jardines resplandecientes.

Finlandia apostó por un sistema educativo más inclusivo donde el énfasis esá en la colaboración, la empatía y las relaciones humanas.  La transformación del sistema educativo finlandés comenzó hace unos 40 años, propulsada por un plan de recuperación económica en el cual los docentes son altamente capacitados y valorados, la educación es gratuita, personalizada y accesible a todos, se premia la curiosidad y la creatividad mientras se disminuye la importancia de la competencia, la memorización y las cifras. Aumentar la motivación de los estudiantes por estudiar y el bienestar en general están entre los principales objetivos de la política educativa actual en Finlandia.

Esto no es un caso de “el césped es más verde del otro lado” ya que claramente también tiene  sus limitaciones, pero los resultados hablan por sí mismos. Al no obsesionarse por el aprendizaje del individuo se obtiene un resultado paradójico. Este modo de educación socialista no es factible en muchos países pero definitivamente hay mucho que aprender sobre como están resolviendo los problemas principales inherentes en el sistema educativo.

La mejor manera de abordar el rendimiento educativo insuficiente no es elevar los estándares o aumentar el tiempo de instrucción, sino hacer del sistema educativo un lugar más interesante y agradable. 

5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Interesante reflexiones sobre un tema al que cada vez le veo menos una pronta solución. Demasiado escéptica ya….

    Le gusta a 1 persona

    1. juliancampa dice:

      Estoy de acuerdo, justamente porque la solución requiere creer en un proceso que no muestra frutos fácilmente.

      Le gusta a 1 persona

      1. Tal vez sea porque creí mucho y durante mucho tiempo… Ojalá me equivoque!!!

        Le gusta a 1 persona

  2. Me gustó mucho tu post, yo actualmente imparto clases a alumnos de nivel secundaria de física y química. Efectivamente estoy de acuerdo contigo es necesario incitar la curiosidad de aprender. Sin embargo, yo al aplicar este método de enseñanza de manera autónoma me está costando un precio alto ya que hacer pensar es agotador, pero es posible, un obstáculo es, que al despertar estos entes a dicha edad llegan a un estado de soberbia intelectual algunos o utilizan sus nuevas habilidades de manera incorrecta. Sin embargo, debemos empezar el algún momento, simplemente falta sembrar una ética con maestros congruentes con dichos valores o mínimo con lo que predican. Pero… hace falta involucramiento de padres que son productos del mismo sistema apático y competitivo. La cita que pusiste es de Albert Einstein, muy acertado. Faltan docentes que acepten el reto de inspirar a los alumnos en lugar de cumplir.

    Le gusta a 1 persona

    1. juliancampa dice:

      La responsabilidad que recae en el maestro es inmensa, son la pieza fundamental del sistema. Hay quienes tienen esa chispa para incitar la curiosidad y la pasión en sus estudiantes y otros quienes no. La empatía y el carisma a la hora de comunicarse es vital, entender los intereses y preocupaciones de los estudiantes.

      Esa misma soberbia intelectual en la cual te crees arriba del proceso es también parte del problema, estoy de acuerdo que muchas veces el problema no es solo el maestro o sistema en sí, sino el estudiante. Muchas gracias por tu aporte tan significativo!

      Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s